Bueno estoy aquí muerta de impaciencia porque ¡la mamá de Andre no llega! Y si no llega no vamos a Penjamo… Dioses. Quiero subirme a ese bendito autobús, que acabe el estrés y este no saber que me ha tenido en ascuas dos semanas.
Ya pagué mi jicuridrum, ahora voy al taller del hacedor a escoger el sonido. La cita es mañana a las diez y todavía hay que hacer otro viajecito de Guanajuato a Penjamo que se llevará su otras dos horas. Correr al hotel a bañarse y adecentarse y bueno, cuando salgamos del taller ya podre respirar como un ser humano normal.
¡Nos vemos el sábado!
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